Yo no creo en superhéroes desde que ví que a Mr Incredible no le abrochaba el pantalón



¿Bibendum? Solo los más viejos y los más "brandianos" saben que este es el nombre del muñeco gordo de Michelín. Un mito, un personaje gráficamente logrado, un icono que asociado a neumáticos, es también la imagen más asociada a taller. Y en castellano, eso que te sale cuando no te portas bien durante las comidas, porque te has guiado por las "estrellas". Las de Michelin.

Pocas marcas tan bien colocadas en nuestra mente y sin embargo, tan alejadas de nuestra decisión de compra. Porque seamos realistas, cuando pinchas o recambias, pones la que hay en el maletero, y si la destrozas, la michelin-firestone-bridgestone-pirelli-dunlop que te "coloque" el mecánico de urgencia, incluso - o sobre todo - no coincidiendo con lo que tu manual del coche te recomienda. Tal es el poder del canal, que se lleva todo el marketing.

Michelin, que a veces anda perdida con la tontería esa de si su muñeco debe o no adelgazar, ha visto crisis y que el coche, con la que cae, si se deja bien aparcado para qué moverlo. Y su reacción publicitaria ha sido meter al bueno de Bibendum en esa pesadilla entre Cars y Mad Max, para darse de tortas con un gran surtidor. Con un mensaje claro; que parte de la solución a tus problemas para llegar a fin de mes están en tus ruedas. O al menos en Estados Unidos, porque las filiales en el mundo ya se le han puesto a la cola para medir matizaciones en la campaña...y educadamente le dicen que está bien, que entienden a esos creativos y a los que los contrataron, pero que si no cuesta excesivo trabajo, ellas prefieren hablar de seguridad, de adaptación al terreno, de longevidad, y de algunas de esas otras pequeñas cosas que la gente curiosamente asocia a unos neumáticos y a cuando la familia va sobre ellos.

Aunque para qué tanto jaleo cuando ya sabemos que nuestras vidas, y por no pocos momentos, dependen de los mecánicos, y de lo que les dé por poner cuando les hacemos visitas...

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