E-books, Ipads y otras cositas más vagas




Décadas después, y tras innumerables intentos pdfilos (por pdf, eh!!) y multimedia (de esa que embebida, ni agarra Google, ni dan ganas de leer) parece que al fin lo que empezó siendo sci-fi editorial, tiene visos de haber comenzado a vislumbrar ese formato con el que dejaremos a los kioskeros vendiendo tabacos y bonobuses, y a los medios, o reciclándose con urgencia, o transformándose en otras cosas...esas otras cosas a las que todavía no les ha dado tiempo o no les han dado el dinero.

Sí, en esa batalla de soportes empeñados en que las páginas no deben pasarse sino moverse, y que la palabra bookmark ya nunca más será ese trocito de cartón o ese banderín con flequitos, todavía nos mostramos reacios a pensar en estanterías llenas de telarañas, pero amigos, el espacio y el tiempo todo lo pueden.

Los Amazon, los Sony, los Apple, los Microsoft, o los Adobe estarán condenados a entenderse cuando se aclare este nuevo y más moderno versus del beta-vhs, y sean tablets, kindles, iphones o el cacharro que se invente, todavía les quedará esa evangelización pendiente, sí esa que no puede basarse solo en apelar a lo vertiginoso del ritmo tecnológico - el viejo cuento del avanzado y el retrasado digital - sino en tratar de cambiar las costumbres más culturalmente asentadas.

Que se mueren las editoriales al uso...¿y a quién diablos le importa? De aquí en adelante, lo verdaderamente preocupante es que cambiaremos la forma de sentarnos, el lugar de donde nos viene la luz, y que para leer - o como lo llamen todos estos - siempre con login y un password.

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