Cuéntamelo también a mí, que no sé quien eres



Esto de Chatter - el facebook de empresas - plantea las dudas lógicas de si un concepto basado en la más absoluta informalidad, funcionará en las situaciones más formales, esas que tienen de nombre "el trabajo".

Se puede entender el aprovechar la "nube" y subirse al carro de las reducciones drásticas en infraestructuras. Al fin y al cabo, todo lo que están haciendo los peces gordos del SaaS - Software as a Service - nos lleva a ese mundo hiper-compartido, tanto que lo privado y lo público se han mezclado para siempre. Y de nada sirve contraseñear lo que se sube, que aunque no te lo puedan ver, reside para siempre en ese gran cajón - no nube - que cualquier día se abre y todo se sabe. O no hace falta que se abra, que ya se encargarán de filtrarlo estratégica y sutilmente.

Chatter es ni más ni menos el resultado de "profesionalizar" la red social hasta donde no se puede más, metiendo todas las aplicaciones del mundo, pasando por encima a los Spoke, LinkedIn, Plaxo, y unos cuantos cientos de intentos de guardar cv´s y perfiles en páginas en las que los usuarios no quieren comentar lo bien que se lo han pasado, sino lo bien que lo han hecho y lo van a seguir haciendo. O lo que es lo mismo, entrevistas de trabajo y visitas comerciales a un mismo tiempo, según haces clic en sus iconos.

Pero lo que es pura lógica empresarial - ¡a superinterconectarnos tocan! - se va a convertir irremediablemente en esa red venida a menos, que en los tiempos que vivimos, es sinónimo de cualquier cosa menos social. Porque la sociabilidad es desenfado, la otra vida, esa que han redefinido desde facebook a twitter y siempre que no caigan en la trampa del "aquí viene el nuevo soporte de marca".
Que se lo están pensando...y mucho.

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