Propofol es ya un arma de destrucción de marca




Ya está hecho, y solo queda en eso. Privar al mundo de la mayor y más importante marca personal - con lo que da para vender y el chascarrillo - solo cuesta 4 miserables años, que a medida que la llama se apague, quedará en un vuelva-usted-mañana. Los "jackson-maníacos", que somos más y mejores que algunos de los "jackson-relatives", no queríamos el mal de nadie, ni siquiera el del doctor "sacacuartos" de terribles y fatales olvidos. Lo que queríamos era la "resurrección al tercer día" en un mundo cada vez más despoblado de talento, e incapaz de sobreponerse a las marcas que lo han sido todo y de todo - que no de todos -. Me molesta especialmente que tras el circo montado, a la hora de recoger carpas solo nos quede que al cuidador se le fue la mano. Mientras la estrella, con la terrible sensación de fugaz...

Mi mundo está cuello abajo



Cada generación tiene su mal, y con él o junto a él, su propia enfermedad. Esto de los cuellos torcidos por lectura vertical - text neck, para "culturetas" - amenaza con pandemia similar a lo de los pulgares atrofiados por chateo desmedido. En mis tiempos, el problema era de vista, porque los marcianitos brillaban, los asteroides hipnotizaban, y los comecocos te obligaban a visiones panorámicas imposibles. Ya le gustaría a Apple ya, que el mal fuera de yemas de los dedos. Sería un éxito de posicionamiento a cualquier edad...

Dejemos a las buenas marcas que se vendan ellas solitas



La tontería no puede ser más grande. Coca-Cola es una marca que reúne las características tan de buen branding como crear una categoría, tener un buen producto acorde con la creación, que este producto se meta en mestizajes variados - ampliando el ámbito y target de uso, luego mercado - mantener su diferenciación en el tiempo, y jugar bien las cartas de sus estrategias de distribución - en todas partes y en abundancia - y de comunicación - por cantidad de impactos, como una de las principales anunciantes, y por enfoque cambiante de su mensaje, de línea clara pero matización generacional - Podemos jugar a lo subliminal - la forma erótica de la botella - al rollito del mito secreto - que ya se parece en notoriedad y pretendido misterio a lo de los profanadores de Tutankamon - o a consideraciones cuasi-hipnóticas que han dado para no pocos libros, supuestamente de "ciencia creativa". Pero lo cierto es que es la historia de un buen producto, seguramente con propiedades adictivas - que le ha costado alguna leyenda negra - y al que nunca nada ni nadie se le atrevió a toserle, a pesar de las "new generations". Esa es la marca al desnudo, con millones de bebedores que no se cuestionan alternativas a su sed y de ciber-fans que se apuntan a un bombardeo sin recibir nada a cambio. Como si no fuera suficiente con solo beberla, que ahora nos hacen pasar por secta