In an octopus´s garden...in the shade
Cada evento gordo tiene su símbolo, o tal vez dos. Y no son las mascotas oficiales, ni los prescriptores impuestos, ni lo que una agencia vende, ni lo que el dueño de la fiesta decide. Los iconos eventeros, mundiales o de pueblo...los hace la gente, lo que les hace gracia...y después le dan forma de creencia tribal.
En Sudáfrica 2010 las vuvuzelas estuvieron a punto de pasar a la historia de las marcas a base de intolerables decibelios. Pero demasiado primitivas, demasiado pasajeras. También esa potentorra Larissa Riquelme - la novia del mundial - que paraguaya y pechugona ella y sin solución de continuidad como animadora - lo que el equipo dió de sí - vendió unas cuantas portadas, unos reportajes despelotadores, y unos cuantos miles de visualizaciones youtuberas. Efímero también...nuestras mentes la olvidan, a pesar de tan impactante visión.
Pero lo de Paul es otra historia. Es el símbolo de la magia, de lo simpático, el mito nunca explicado. Se le encumbró como adivinador y se le trató con los privilegios de un panda...tal vez incluso con los del esqueleto de un Tiranosaurio Rex. Y dio dinero porque el misterio vende.
Paul ha muerto y no está en compañía de cachelos, lo cual es todo un triunfo para un cefalópodo al que le ha echado más de un vistazo un gallego. Y con él se va la racha alemana, la gloria futura de la Roja, la ilusión de los menores y el cachondeíto de sus mayores...ojeadores wikipédicos en la sombra para ver si ello era posible. Ah, y casi 4 milloncitos de dólares que preparaba la caja.
Lo han entendido mal...es coreanización, no coranización
Aplastada mediáticamente por la marca-país de su vecina belicosa allá por su norte, Corea del Sur se prepara para tomar al asalto el futuro, y lo hace con un presente plagado de todo lo bueno y lo malo de la digitalización extrema.
Desde hace años, se lo tomaron a la tremenda, y plagaron de fibra óptica todo el lugar...para bajarse las cosas 20 veces más rápido que el resto del mundo. Porque tenían prisa.
Sus niños no van a granjas-escuelas, sino a farmville, y no leen, sino que escanean...y sus achinados ojos pronto se tornarán códigos bidimensionales, con cuadraditos negros y blancos.
Los monstruítos surcoreanos conforman ya un inmenso chip de esos que funcionan a 18h por día, una velocidad de e-pole-position, y los psiquiatras han perdido la batalla. Es un universo nuevo de mentes ya intratables y que solo ellos sabrán donde les lleva. De momento, a tomar la delantera creando millones de pequeños discos duros que juntitos, han maquinizado una sociedad a la que no le quedaba otra, por desinterés del interesado resto del planeta.
Sí, algo se cuece en la Corea meridional, y no sabemos bien si para cambiar el mundo. De momento se virtualizan a destajo...luego nos infiltrarán sus avatares...finalmente, tal vez corearizarán esa Asia ahora copiona y excéntrica.
Pero seguiremos viéndoles a todos como inofensivos chinos.
Toma manzana...di que Me Gusta
Me pregunto si es de recibo presentarse en una junta de accionistas, con bolsillos llenos y diciendo este año, ni un duro. Me pregunto si hasta se le puede consentir a Steve Jobs, ese lanza-productos compulsivo...por mucho marketing que lleve dentro, y tal vez, no poca visión.
Eso y en España sería respondido con un sindicalazo, que en ocasiones es una pataleta en la sala...y a veces, una pachanga callejera junto a los anti-sistema.
Jobs posiblemente quiere a Facebook, porque Facebook en su rol de e-prostituta de lujo - ahora con Google, ahora con Microsoft, ahora con Skype...- aumenta su caché a cada nueva oleada de audiencia de medios online, y es siempre más barato comprar el tercer país del mundo a que de repente se convierta en China. Pero sin chinos.
O puede que ni la quiera, que el follón que se puede armar con el tinglado comunitario de itunes puede ser "indesatable". Pero como para este hombre las portadas le son pegajosas, baste decir que no paga para que la gente no lo interprete como reinversión en más y más bonitos MacBooks, sino como que va a a ver lo que hay en el calcetín...que hace tiempo que no-shopping-at-all.
En fin, que haga lo que haga, el marketing ya está hecho por delante, como siempre. Y para Zuckerberg tamaño trampolín mediático no es como para hacerle ascos, visto lo visto con la aburridísima The Social Network, por muy Sorkin que nos la hayan vendido.
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