Joroña, que joroña
La marca "Grecia" ya no puede seguir viviendo de las rentas, y ni sus dioses - los más poderosos, y uno para cada cosa - pueden ayudarla. Porque Grecia es la marca pobre de esa Europa de atrás, la que se tiene y se admite por nostalgia, seguramente por respeto a sus ancestrales aportaciones.
Y ahora, rescatarla solidariamente se nos hace especialmente duro. Entre la compasión y el "mira-tú-en-qué-maldito-momento. Teniendo la sospecha del "saco roto".
Gaudeamus, vagueamus
Hay marcas que son difíciles de crear, y una de ellas es la de "universidad española". Formalmente, uno no puede hablar de una sola - porque hay tantas como CCAA, y porque en cada una, varias públicas, semi-privadas y privadas - y emocionalmente - que es con lo que nos quedamos y se quedan los que reciben el impacto - a quién pretendemos engañar a estas alturas.
La universidad española - como marca única - es un puro desastre cuando se saca el término por el exterior. Y lo es porque no tiene ni tradición - por mucho que apelemos a las milenarias Salamancas, Segovias, Toledos..., que está bien, pero puertas adentro - ni por especialización - en qué es buena España o alguna de sus múltiples nacionalidades? - ni por medios e infraestructuras, ni por apuestas político-educativas de nadie - que nos empeñamos más en SGAES que en culturizar de verdad - ni por el interés que demostramos siquiera los españoles, que llevamos unos cuantos añitos denostándola...incluso más allá de lo que la razón nos asiste.
El universitario español - salvo en algunas ingenierías, y a lo mejor, arquitecturas - es por lo general un vago de "tomo y lomo" que pasa de 5 a 7 años entre fiestas de colegios mayores, happenings, "muses" de bar, y apretones de última hora para salvar expedientes. Y con mucho tuenti y pocas ganas de salir a la jungla esa que le espera en el mercado laboral, donde van a saber de verdad "what´s happening". Lo saben ellos, lo saben las empresas, lo saben los políticos y a lo mejor, hasta lo saben sus padres...porque todos hemos sido universitarios.
Podemos echarle la culpa al "boogie", a los presupuestos, a las masificaciones e incluso a los profesores mal pagados. Pero ser universitario y en España es solo lo que hay que hacer para vuelos mayores y que se llaman masters.
Y salvo algunas honrosas excepciones como muchas de las privadas de más relumbrón, la marca es esa, la que no empezamos ni a creerla nosotros mismos, ni tiene identidad, ni imagen, ni "ná de ná". Y lo poquito de prestigio se lo debe a que por suerte, se habla español - donde se habla, claro - y eso abre puertas a 400 millones de personas.
No, es demasiado tarde para siquiera plantearse modelos a imitar - y si es USA, a reir toca - porque el esfuerzo es baldío, los bolsillos están rotísimos, y las ganas...quedan bien en las charlas de conferencias educativas internacionales...pero cuando en casa, pereza para hacer nada.
Universidad y en España es la guerra por su cuenta de muchas submarcas, con sus propios planes y que de los políticos solo quieren aprobación de leyes aunque no las entiendan. Seguramente para lo único que sirven y han quedado...
La ciberpasta ya no es tanta, o tal vez, ni quede
Hubo un tiempo y no hace mucho tiempo, en que Internet y Forbes eran marcas inseparables. Tal era el censo de millonarios instantáneos - norteamericanos, claro - que la prestigiosa publicación tuvo que hacer hueco entre CEOS de empresas de "relumbrón", "artistazos" y jet-set...para meter a un buen puñado de "weberos" y los que no, de los que ayudan a los weberos. "Techies" todos al fin, pero con una envidiable visión de la jugada, y un cariño especial del Nasdaq.
De hecho, tan temprana era la edad de estos "pimpollos", que la publicación pareció rejuvenecerse por momentos, y seguramente pudo tener la tentación de "rebrandearse" creando la submarca, Forbes Junior. Todos "barbilampiños", todos con la camisa por fuera, todos con esa cara de "uy la que he armado". Pero todos, recién jubilados en el purito comienzo de sus carreras.
Y sobre los ciber-millonetis corrieron ríos de tinta, bits y bytes, haciendo leyendas que casi siempre se situaban en garajes o en cafeterías de campus yanquis...y las leyendas se convirtieron en case-studies de masters y cursos que se precipitaban para subirse y ser arrastrados por la ola. Esa que dejaba a la del Poseidón en una ridícula marejadilla.
No tantos años después, los jóvenes nos parecen ya viejos - de tanto mentarles, hasta cuando no tenían que ver con lo que se decía - y sus negocios, pues bueno, como que a cualquiera se le hubiera ocurrido, y seguramente también le habría sonado la flauta. Porque Google, Amazon, Windows Yahoo o Ebay han debido existir siempre, en un mundo en que ya no se gana tanto dinero con esto, salvo el loco con suerte ese de Zuckerberg, que un día le dio por montar un negocio de "cromos", y ahora, no concebimos tener amigos sin que se nos muestren azulados.
No, esto ya no es lo que era, y las nuevas generaciones no podrán entenderlo nunca. El Hall of Fame envejece, y ni las cosas 2.0. pueden ya enriquecer ipso-facto a las mentes más precoces. O no sin que se las vea el "plumero"...
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