¿Para qué seguir la línea de puntos?



Ni un i-maníaco como yo estaría dispuesto a pagar por lo que el mercado me ha acostumbrado a considerar un "commodity", ni a plazos, ni a trozos. Y me dan igual las políticas restrictivas de gasto, y sus accionistas, y sus nuevas estrategias de venta. Movistar conserva gran parte de sus clientes porque les enganchó en una de las innumerables batallas "celulares", entro y cedió en la guerra de precios, y se dedicó después, cuando ya estábamos cegados por la emoción del "regalo", a cobrarnos lo que no está escrito, ni siquiera en sus papeles.
No es su servicio, señores, que a marchas forzadas empeoran, como si tuvieran a los peores submarinos dentro. Es que el iPhone salía más barato o con un precio insignificante, según los puntos...que ya nos habían cobrado por adelantado y como si fueran conferencias interestelares.
Tal vez sea mejor así, sin chantajes de hardware, para poner y del todo al desnudo sus malas artes comerciales, sus "mi-cliente-nunca-tiene-razón", su velocidad que nunca llega...Nos han hecho ya a todos mirar con lupa sus cuentas, y hacerle cariños a las "otras". Sin permanencias, eh 

Mas megabits en la semana de los neutrinos desenmascarados



Lo de Telefónica y sus intentos 4G, son un buen marketing para el Mobile World Congress - que es donde hay que decirlo - pero un sueño que se nos antoja lejano, si atendemos a la infraestructura que conlleva y la situación de nuestras obras públicas. Suena bonito descargarse cosas a 100 megabits por segundo, que no cueste una vida el mobile uploading, y que la nube, mucho más cercana. Pero el 2014 es aquí mismo, las cuentas son rojas y las cajas con dinero, las cubren las telarañas.
Puede que me deje llevar por ese catastrofismo hispano que a veces incluso vence a la ilusión más techie, y la mía, es mucha. O puede, que sin decírnoslo - otra vez - unos euros de más en la factura y repetidamente sirvan para financiarles la fibra óptica que les queda. Habrá que estar atento a las "dolorosas", ahora que da pánico abrir el correo y al cartero con cara de traer multas 

Arrastra los pies y da buen calambre



Que somos eléctricos en nuestras reacciones - algunos más que otros - era algo que sabíamos científicamente, pero que cuando interpretábamos emocionalmente, temíamos ponernos a la altura del robot. Y ahora, una tecnología de asombrosa nueva generación puede hacer temblar a los no poco fabricantes de baterías. Pero por fin saldremos de casa con el móvil a medio gas, y no tendremos que buscar esos inexistentes enchufes en aeropuertos, en estaciones, en cafeterías, en nuestras vidas...Porque siendo eléctricos nosotros y nuestras cosas, el mundo no se ha dado cuenta que hay pocas ocasiones para la recarga