Bonodollars, en tiempos de gran crísis

Bono, de U2, siempre se ha caracterizado por saber estar en el ojo del huracán, pero sobre todo - y hablando de ojos - por su enfocadísima visión del business. Entendió como casi nadie que mientras la voz aguante, el escenario era el escaparate, pero si el escaparate se cambiaba cada temporada, o sea, a cada disco. Y con Zooropa revolucionó para siempre el mundo de los conciertos pop-rock, con esa carga multimedia necesaria.
Sus devaneos con lo solidario, hasta convertirse en adalid de no pocas causas justas, le valieron prensa y puesto hasta en Davos - sí, donde los ricachones más dirigentes -.
Por eso, no es de extrañar que un hombre tan acostumbrado a las "estrategias colaterales" a su estrategia musical, haya sido uno de los agraciados con un pedazo de la pasta de Facebook, porque se lo merecen los que lo vieron claro y tenían para invertir.
Bono terminará sacando sus propios bonos, esos destinados a los que inviertan en en su marca. Ya lo hacemos desde hace años, al menos los que esperamos a U2 a cada propuesta...pero ahora se trata de que casi cada cosa que hagamos, estará esté espabilado irlandés con la gorrilla debajo 


Aprender a "desmacdonalizarse"...

Lleva tiempo McDonalds dándole vueltas al enganche de sus sitios, tan fast-food ellos, tal vez por cansancio... seguramente porque no solo quieren servir comidas. Un primer de los enésimos re-stylings pareció dar en el clavo, porque mientras los niños se columpian - esperando a que no aparezca ese terrorífico Ronald McDonald - los padres pueden leer periódicos, y los teens, cuando se asoman, a darle al mp3. Todo ello en un multi-targeting que se adaptaba a los nuevos tiempos de convivencia generacional en torno a los bolletes, aún a pesar de pagar el precio de un evidente cambio de identidad, y el riesgo de percibirse como lo que un McDonalds no debía nunca ser, que para eso hay cafeterías.
Y las cosas no les fueron mal, aunque las franquicias hicieron un poco lo que Dios les dio a entender, dependiendo de sus lugares de instalación - en los centros comerciales vale un sitio que despache post-compra, post-peli - o de los miedos razonables a que si todo es más cómodo y apacible, vale, la gente se siente bien, pero también se sienta a base de bien, ergo...esto no rota como debiera.
Sí, son tiempos nuevos en el retail, en la restauración y en los hábitos alimenticios, y la gente pide experiencias más allá del Big Mac. Sus estudios de mercado tendrán para entender que a lo mejor terminan convirtiéndose todos en Starbucks, o lo que es peor, en VIPS #brandfaith http://bit.ly/zLqlX5

Revelación final, que no revelado instantáneo



En su largo y tortuoso camino hacia la digitalización total, Kodak se ha ido despegando de los carretes y las cámaras de usar-y-tirar, pero lo ha hecho con el freno echado típico del que se ve sorprendido por los nuevos tiempos, el que esos nuevos tiempos le obligan a cosas gordas - porque atacan a su línea de flotación - y finalmente, porque sus estimaciones de mercado latente o eran equivocadas, o eran ilusorias. Los tiempos del "revele aquí su rollo" han pasado a mejor vida, por nostálgicos de marca que nos pongamos, y a la gente le pone más Instagram, Foursquare o la "nube". Amagando con la suspensión de pagos, y amenazando con salir de nuestras vidas, Kodak se ha reenfocado, se ha puesto en manos de la impresión universal, y a "tirar millas"...que no significa necesariamente "tirar fotos", aunque sí, "tirar páginas del plan de negocio", esas que todavía se confiaban a los carretes, a los sobres amarillos y a los clics más vintage